El maniqueísmo es a menudo relacionado con el gnosticismo. Tanto críticos adversarios como entusiastas cabecean en su raciocinio al equiparar ambos movimientos. Una singularidad del gnosticismo, especialmente la escuela de Juan, es la ausencia de concesiones para satisfacer a poder político alguno.
Y es que los arcones no solo representan a los astros y a las fuerzas psíquicas que nos conducen a la ignorancia y la extinción de nuestra chispa espiritual; también representan a los poderes de este mundo y al mismísimo concepto de autoridad; "Como es el macrocosmos, es el microcosmos".
El gnosticismo de Juan es el verdadero y único heredero del sramanismo original, no cayó como el budismo y el jainismo, forzados a modificar su doctrina legitimando y eternizando - aunque de mala gana - al universo y sus dioses para agradar a los reyes y brahmanes que les patrocinarían y protegerían.
El profeta Mani quiso crear una religión universal, y para ello mutiló parte esencial del gnosticismo. Convirtió al demiurgo yaldabaod en el gran arquitecto (ahora deidad de los masones y posiblemente de los iluminati) y a la prisión del universo en una especie de manicomio en el que las chispas divinas hacen terapia. Aparentemente hizo esto para ser más aceptable a las autoridades, ganar así más adeptos y lograr su sueño de una religión universal.
El demiurgo es el ego, es un aspecto de Dios que quiso ser señor de los demás aspectos. También es el déspota conspirador que esclaviza a las chispas espirituales para satisfacer su codicia. Tratar de pintarle de colores no cambiará mágicamente su naturaleza. Además, detectamos que una enseñanza está contaminada cuando la misma exime a la autoridad de responsabilidad por sus acciones.
Al adulterar la filosofía convirtiendo al creador del mundo en un ser bondadoso, sucedió lo mismo con la práctica. Jerarquías eclesiásticas, rezos y liturgias, multitud de dioses y santos, sustituyeron la meditación y búsqueda personal de la gnosis.
Aparentemente algo similar sucedió con Valentino, que suavizó un tanto la imagen negativa del demiurgo y así hacer el gnosticismo más aceptable a la élite romana. El diablo nunca paga bien, casi fue electo Papa pero no lo logró y sus enseñanzas serían luego declaradas heréticas.
No es mi intención juzgar sino discernir entre las diferentes enseñanzas y detectar su utilidad en la actualidad, independientemente de que hayan sido beneficiosas para la humanidad en general. En varias oportunidades la enseñanza ha tenido que enterrarse como una cápsula del tiempo y aceptar al enemigo como guardián, pero el buscador sincero debe leer entre líneas y descifrar el mensaje original.